viernes, 21 de marzo de 2014

"Historias desde las regiones", por Luis Carranza

Hay pocos buenos ejemplos de capacidad de trabajo y eficiencia entre los presidentes regionales. Veamos cuáles:

LUIS CARRANZA
Ex ministro de Economía y Finanzas
Los seres humanos contamos historias. Nuestras conversaciones son historias que intercambiamos y recreamos. Nuestra cosmovisión se presenta como historias y hemos construido naciones basadas en historias épicas y totémicas desde tiempos inmemoriales. 
Ante la proximidad de las elecciones regionales y locales, permítanme compartir algunas historias que reflejan la importancia de estas autoridades en el proceso de crecimiento de nuestro país.
Quellaveco es un proyecto minero en Moquegua, casi tan importante en monto de inversión como Conga. Mientras en Conga se llevaba adelante un diálogo accidentado que se tumbó dos gabinetes y que no llegó a ningún lado; en Quellaveco sí se llegó a un acuerdo después de varios meses de conversaciones entre la empresa, las autoridades regionales y las distintas organizaciones sociales. 
La gran diferencia entre ambos proyectos fue sin duda el rol jugado por las autoridades regionales. Mientras que en Cajamarca, Gregorio Santos, presidente regional, se oponía abiertamente al proyecto, organizaba a la población y usaba recursos públicos para impedir que se llevara adelante la inversión; en Moquegua, Martín Vizcarra, presidente regional, convocaba a todos a una mesa de diálogo para escuchar las distintas preocupaciones de los posibles afectados y entender cuáles serían los potenciales impactos negativos de la inversión minera. En este proceso de diálogo se fue construyendo la confianza necesaria para llegar a acuerdos. No fue un camino fácil teniendo en cuenta la existencia de grupos antimineros ideologizados que buscaban impedir a toda costa la inversión, acrecentando los miedos y temores de la población. Estos dos presidentes regionales están en las antípodas sobre las visiones de desarrollo para las regiones.
Mientras en Lima la anterior ministra de Educación politizaba el tema y se olvidaba de la gestión; en Amazonas, José Arista, presidente regional, se planteó una agresiva política educativa a pesar de los escasos recursos que tenía la región. Organizó un Colegio Mayor para los mejores alumnos, brindándoles la oportunidad a cerca de 200 muchachos que cursaban el quinto año de secundaria de tener una mejor preparación para acceder a la educación universitaria. También implementó un intenso plan de aprendizaje en los alumnos de segundo grado con clases en las tardes, monitoreo y acompañamiento a los tutores, premios al esfuerzo de los alumnos y reconocimiento social a los logros. En la última prueba nacional, la región Amazonas ha sido una de las que más progreso ha tenido, destacando nítidamente el caso de razonamiento lógico matemático. La apuesta por el capital humano que hace en Amazonas el señor Arista debería ser replicada en el resto del país con financiamiento del gobierno central.
La perseverancia de Juan Manuel Guillén, presidente regional de Arequipa, explica por qué hoy Majes Siguas II es un proyecto viable. Cuando fui ministro de Economía acordamos un mecanismo de cofinanciamiento para el proyecto, luego se licitó y finalmente se adjudicó. Lamentablemente, protestas infundadas en la provincia de Espinar en Cusco dilataron el inicio del proyecto bajo el pretexto de que los dejaría sin agua, obligando a realizar un nuevo balance hídrico, que demostró lo mismo que el anterior y que también fue desconocido por los dirigentes de Espinar. Se tuvo que esperar el fallo del Tribunal Constitucional para que el proyecto se reactive. Un proyecto que puede generar 500 mil nuevos puestos de trabajo, entre directos e indirectos, y que se demoró varios años en empezar por la politiquería de autoridades regionales y alcaldes en Cusco.  
Siendo ministro de Economía, también, tuve la oportunidad de ver de cerca el trabajo de César Villanueva, en ese entonces presidente regional de San Martín, quien se constituyó en un ejemplo de capacidad de trabajo y eficiencia en la ejecución de obras públicas. Pero además, César Villanueva tuvo una destacada participación en el Comité de Reestructuración del SNIP (sistema nacional de inversión pública), altamente impopular y atacado masivamente en los foros de las autoridades regionales, siendo uno de los pocos presidentes regionales que apoyaba el sistema. También colaboró en el proceso de sustitución de exoneraciones tributarias por transferencias directas en la selva, mecanismo que tuvo un impacto positivo pero que desgraciadamente se eliminó al final de la legislatura en el 2011, por gestión de interesados en seguir defraudando al Estado y a sus poblaciones más vulnerables. En todos estos casos, César Villanueva demostró no solo capacidad de gestión sino también liderazgo, habilidad política y una gran transparencia y decencia, motivado únicamente por el afán de servir al país. Lamentablemente, como premier, no tuvo las herramientas para lograr los objetivos que se planteó. Al César lo que es del César.

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