viernes, 1 de julio de 2016

PROPUESTA: No maten al SNIP


Las propuestas de varios candidatos en las últimas elecciones presidenciales reflejan su disconformidad con el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), responsabilizándolo del retroceso de varios proyectos centrales, regionales y municipales. Sus detractores sustentan que es muy burocrático, hay falta de flexibilidad en su metodología y es muy restrictivo en su aplicación.

Roby Arbe Saldaña, MBA Profesor de Economía Universidad de Lima

Quizá la crítica más fuerte tiene que ver con la ausencia de un sistema nacional de planeamiento luego de la disolución del viejo Instituto Nacional de Planificación (INP). El actual sistema no aborda la reforma profunda del Estado respecto a un planeamiento estratégico, proceso que debe ser acompañado por una evaluación y fiscalización descentralizada, así como por un ordenamiento territorial.

La incorporación del SNIP data del 2000 y es uno de los avances en materia de evaluación y optimización de recursos públicos. Su aplicación fue progresiva en las entidades del sector público y es un acierto metodológico, pero con algunas limitaciones.

¿Por qué es necesario el SNIP? Para gastar bien los recursos públicos, para garantizar proyectos de inversión socialmente rentables, efectivos y sostenibles; para reducir lo más rápido posible nuestro déficit de infraestructura y servicios básicos.

Antes del SNIP existía duplicidad de proyectos, muchos de los cuales no eran sostenibles y generaban ineficiencias en el uso de los recursos públicos. El objetivo de optimizar los recursos del país nos libera de proyectos inverosímiles, y un ejemplo emblemático del mal uso de recursos públicos es en Madre de Dios, una región golpeada por la ilegalidad. El municipio de Tambopata utilizó gran parte de su presupuesto para la construcción de un mirador de más de 40 metros de altura. Costó 2 millones de soles y el mantenimiento mensual es de 200,000 soles, el ascensor no está operativo por los altos costos de electricidad; además, su ubicación obstruye el tráfico. Cuando se realizaba la construcción, la tasa de analfabetismo en la zona era de 22.3% y solo el 34.8% de la población contaba con abastecimiento de agua.

La clave del desarrollo no está necesariamente en invertir más, sino en invertir mejor, con transparencia. No hay desarrollo real sin una buena inversión, mejorando la eficiencia de la asignación de los recursos públicos destinados a la inversión. Uno de los últimos ejemplos, la carretera Interoceánica, criticada por el sobredimensionamiento y la falta de sustentabilidad social económica, fue exonerada del SNIP. Queda claro que se debe reformar; sin embargo, no debe matarse al SNIP, se debe maximizar el impacto de los proyectos de inversión pública sustentando el crecimiento económico, social y el bienestar general, priorizando proyectos enfocados en las necesidades básicas de la población.

Reactivar la inversión en infraestructura, pero ¿qué hacemos con el SNIP?

Pedro Pablo Kuczynski ha manifestado en reiteradas ocasiones su convencimiento respecto a la necesidad de reactivar en el más breve plazo la inversión en proyectos de infraestructura. PwC da algunas luces de cómo hacerlo.

Pedro Pablo Kuczynski genera gran confianza en los mercados por sus capacidades técnicas para poder dinamizar la economía peruana, e incluso se ha mostrado muy preocupado sobre la necesidad de reactivar la inversión, como principal fuente para la recuperación del país.
Pero el director de consultoría de PwC, Carlos Salazar se pregunta qué se puede hacer con el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), teniendo en cuenta que de forma casi unánime es considerado como un freno a la ejecución de los tan ansiados proyectos de inversión.
“*Decimos “mejora”, y no “eliminación”*, porque el Estado, como cualquier empresa o persona, necesita definir un procedimiento para buscar eficiencia en el uso de sus recursos. Es innegable la necesidad de intentar asegurar el mayor beneficio posible para la población por cada Sol invertido”, aclara.
En ese camino el analista de PwC propone tres estrategias para la mejora del SNIP:
El primer aspecto que propone Salazar está relacionado con entender si las personas que están a cargo de llevar adelante el sistema lo están haciendo bien. Las metodologías, ciertamente dotadas de algún grado de rigidez, buscan un objetivo correcto. Lamentablemente, para muchos funcionarios, el cumplir rigurosamente la metodología se convierte en el objetivo.
En este sentido, resulta clave reconsiderar los aspectos vinculados a la evaluación, capacitación y supervisión de estos equipos. Son muchos los funcionarios involucrados en las distintas etapas del proceso de preinversión, por ello, debe implementarse indicadores claros que permitan identificar oportunamente aquellos casos en los que el proceso se viene imponiendo al objetivo.
Un segundo aspecto para el consultor de PwC es el estratégico. El pensar en objetivos de orden estratégico, que permitan una adecuada selección de los proyectos, a escala nacional o regional asociados a distintos horizontes de tiempo permite identificar las necesidades totales de inversión requeridas para alcanzar dichas metas.
“*Esta visión conjunta facilita la definición de arreglos institucionales*, disponibilidad presupuestaria, definición de metas multianuales, identificación de complementariedad de beneficios, sostenibilidad, entre otros, que contribuyen al correcto entendimiento de los equipos a cargo de formular y evaluar los distintos proyectos involucrados”, señala.
Asociaciones Público Privadas
Finalmente, Salazar sostiene que se debe reconocer que una parte importante de los proyectos más complejos se pueden realizar bajo la modalidad de Asociaciones Público Privadas (APP).

Para este tipo de proyectos, la visión actual del SNIP no resulta adecuada, según la consultora. En resumen, los proyectos APP tienen una fuerte orientación hacia el aseguramiento de la disponibilidad y calidad del servicio.
“El SNIP tiene una orientación hacia la determinación exacta de las características técnicas de las obras, equipos y sistemas que se espera construir. Esta diferencia genera un trabajo poco eficiente en la fase de formulación y modificaciones posteriores en la fase de estructuración del Contrato APP”, menciona.
En este punto, anota Salazar, es posible que se requiera definir mejoras o precisiones a la normativa actual. Es evidente que no es fácil lograr un proceso de evaluación y aprobación de inversiones públicas. Sin embargo, considerar estos tres aspectos puede ayudar a enfocar correctamente los esfuerzos y lograr una ejecución más eficiente que ayude a concretar proyectos de mayor beneficio en el menor plazo posible.